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Riesgo y altura

 

                                       …y que no sepas ni cómo ni cuándo.

[Por qué prometo regalar la mejor de mis sonrisas a quién en los momentos más tristes se venga conmigo al norte de mis dudas]

Aunque tú no lo sepas

Aunque tú no lo sepas…me encantan los regalices, el color lila, decir “riquiño”, que de repente caigan cuatro gotas de lluvia y todo el mundo saque un paraguas, Quique González, escribir mil y una historias, los besos en la frente, dibujar flores en el espejo después de ducharme, escuchar todo lo que alguien quiera contarme, que me pidan que sonría, la radio, quedarme horas mirando el mar sentada en una roca, pasear por la orilla de la playa del Orzán, que los míticos me llamen Vales, hablar en inglés, haber conocido a Will Smith, las tildes, oler las páginas de los libros nuevos, la filosofía, acordarme como por arte de magia de algo que pasó hace más de diez años, Celia, pasar la tarde en Ikea, los consejos sobre el periodismo de mi padre, el arroz a la cubana del colegio, el momento napolitana de jamón y queso de la facultad, leer, el número 9, quejarme por todo, Abril, mi camiseta del Dépor, las cerezas, ser madrina, 1988, el olor a vainilla en mi habitación, los 5 minutos hasta la playa, que me pregunten de dónde soy, que llamen a la puerta, Avenida de Séneca número 12, cocinar, no tener que poner el despertador, que me abracen muy fuerte, los sudokus, el trivial, Londres, autistarme durante horas, creer que nada en esta vida es imposible, las historias que contaba mi abuelo, los aeropuertos, las barrigas de las embarazadas, los conciertos en la playa, Coldplay, los refranes que cuenta mi madre, el Hotel Existencia, mi personalidad múltiple,  bailar, decir que soy meiga, el tuenti en gallego, las reuniones en cualquier habitación, andar descalza aunque haga mucho frío, ser actriz aficionada, las cartas desde California, Australia o Buenos Aires, el otoño, la letra Q, que me digan que me echan de menos…y podría seguir, pero no quiero.

Y también me encanta que perdáis un rato de vuestro tiempo en leer mis palabras ;)

 

[Sonríe ahora o calla para siempre]

Caer está permitido

Cuando la vida sugiera que no sonrías

dile de mi parte que no sea cobarde

que se deje la piel en el intento

aunque duela, hiera y mate;

que no huya sin comprender

que las derrotas son torpes obstáculos

y que si no tropiezas o caes

jamás lograrás levantarte.

 

 

[Sólo tú serás capaz de agarrar las riendas de tu vida. No dejes que nadie lo haga por tí]

Era la segunda vez que sonaba el despertador. Los cinco minutos más entre las sábanas se convertían en continua excusa antes de salir de la cama. Soltó un bufido de angustia y se puso en pie tratando de mantener el equilibrio. Miró en el espejo sus casi veintisiete. Alta, de pelo castaño, no mucho pecho, no demasiada cadera, no mucho de poco y aún menos de nada.

Preparó café, para uno. Mientras removía la taza se quedó absorta mirando esas viejas fotos colgadas en la pared. Quizás nunca se había dado cuenta de que estaban ahí, pese a que fue ella quien las colocó. Los recuerdos del pasado sonaban a algo ajeno, evocaban a un tiempo no relativamente lejano y construían tristes melodías desafinadas.

De pie, con la taza de café entre sus manos, se dio cuenta de los años que habían pasado. El blanco y negro de las fotos no era más que un recuerdo rasgado de su juventud, esa que se esfumaba con cada nuevo paso. Había cerrado etapas y abierto otras. Había soplado velas en cada cumpleaños con la promesa de vivir nuevos y mejores momentos. Había comprendido que el camino de la vida reconstruye fragmentos de un pasado latente.

El café hervía. Lo dejó en la mesa y miró las fotos por última vez. Se dio media vuelta con una sonrisa atribulada. Fue entonces cuando se dio cuenta de la fugacidad de la vida.

[ ¿En qué momento debemos ser conscientes de lo efímero de la vida? ¿Cuándo debemos retarnos a un pulso con el tiempo? ]

La sombra de lo que fuimos

…ResultaQueÚltimamenteNoTengoMuchasIdeasParaActualizar…

 

Dos semanas apartada de lo que es tu rutina diaria resulta prometedor. Confieso que como experta en ilusiones, divagaciones y sueños imposibles de cumplir me creí que en ese tiempo podría poner remedio a algo que parece no tenerlo. Fueron concretamente 18 días, 432 horas, 25920 minutos y más de un millón de segundos en los que me mantuve ocupada tratando de comprender porqué siempre me pasa lo que me pasa.

Alejada de lo que es mi vida en un día normal, disfrutando de los mimos caseros, el estupendísimo clima gallego que siempre me recibe con un tiempo espléndido (¿notas la retranca?) tomé una decisión de la que sabía que me arrepentiría nada más regresar a Madrid. Ver las cosas con perspectiva no siempre es el camino más eficaz.

Y es que por muchas vueltas que le dé, por mucho que intente encontrar soluciones, por muchas fuerzas que ponga en olvidar, está claro que sólo olvida quien puede, no quien quiere. El olvido araña a la tragedia, hace fingir a la felicidad ausente y nos ciega ante lo que verdaderamente sentimos, necesitamos o queremos. Olvidar se convierte en un juego entre el cobarde y el valiente; el que se arrepiente y el que nunca podrá hacerlo porque jamás arriesgó.

Pero la verdad es que me he dado cuenta de que ¿por qué olvidar?  No quiero negarme cada uno de los momentos en los que las miradas se cruzan, las piernas tiemblan y la torpeza nos invade. No voy a hacer una tragi-comedia recortando sonrisas y miradas de escenas pasadas para juntarlas con historias que lleven por título Lo que pudo haber sido. Lo único que quiero…¿sabéis que es lo peor? Que no sé lo que quiero.

[Florencia]                Desenfoquemos nuestro juego.

2010

Pido disculpas por mi ausencia. Las celebraciones navideñas, los viajes por tierras italianas y contratiempos familiares me han impedido felicitar el año nuevo.

Espero que este año sea grande, que logréis cumplir todas vuestras ilusiones y, sobre todo, que seáis muy felices.

Feliz 2010!

25 de diciembre

Feliz Navidad!

Lady drama

 Gilbert Garcin

 

 ¿Cuál es el exacto punto de equilibrio? ¿Y si es la distancia lo que nos mantiene en equilibrio? ¿Por qué nos negamos lo que nos mantiene de pie? ¿Por qué nos castigamos queriendo lo que sabemos que nos hará caer? ¿ Por qué tendemos siempre a complicarnos la vida?

Para que nada nos separe, que nada nos una

                                 Pablo Neruda

[Sonando...Falling Slowly, Once]

Tic Tac Tic Tac

El tiempo es un lujo del que no dispongo.

 [El 23 seré libre...y coruñesa. Hasta entonces seguiré atormentada con el tic-tac que retumba en mi cabeza ]

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